José Luis Plaza Chillón

La pintura poética de Mati Moreno

FRAGMENTOS, MANCHAS, OBJETOS:
La pintura poética de Mati Moreno

El silencio es mi voz, es mi sombra, mi llave…
El silencio se despliega, me bebe, me consume.
(Alejandra Pizarnik sobre Henri Michaux)

El ut pictura poesis horaciano ha tenido en la modernidad contemporánea su equivalente más cierto en el intento de consecución de « la obra de arte total » por interrelación de las artes . Pintura y poesía convergerán hacia este objetivo de manera especial por las necesidades del material con el que se crearán las obras de arte. Pintura y poesía se necesitan, se superponen, se complementan en un acto de hermanamiento estético que las proyecta hacia mundos a los que difícilmente hubieran llegado por separado. No en vano maestros como Picasso habían considerado en los albores de la modernidad a los pintores como los auténticos poetas.

Mati Moreno se revela como una pintora “absolutamente” moderna, y por tanto necesaria. Sus obras pictóricas se nos muestran llenas de sensaciones e intuiciones que confluyen en un discurso artístico, empático y equilibrado, a la vez que plástico y poético o viceversa. Es el hallazo de una dualidad integral que hunde sus raíces en la presencia eterna del espíritu abstracto, donde lo “intuitivo y espontáneo” de sus fragmentos, manchas y objetos se convierten en elementos de irradiación que acaban renaciendo en la creación de nuevos universos en expansión.

El acercamiento a la pureza pictórica que realiza nuestra artista, supone el predominio de la imaginación sobre la simple percepción sensorial. Al igual que muchos pintores de la modernidad, sólo se imponen sus creaciones plásticas cuando hay un renunciamiento a describir el mundo real, tal y como aparece ante nuestros ojos. Tanto los microcosmos reconstruidos de la serie de “fragmentos”, como las “manchas” caligráficas de sus retratos y cuerpos humanos imposibles o sus geométricos y punitivos “objetos-collages”, se encaminan hacia una destrucción figurada de las formas en su totalidad.

Mati imprime una serie de significados intencionales que en la mayoría de los casos no son objetivos y universalmente aceptados, sino que serán válidos para la fantasía subjetiva de la creadora que busca ese ámbito indeterminado donde subvertir las leyes y, renunciando a cualquier indeterminación que pueda constituir un inconveniente para la compresión última de su significado, construye un valor para su propio arte, como arte en sí mismo.

Estos fragmentos, manchas y objetos pueden considerarse como un caso límite entre arte figurativo y no figurativo, Evoca los primigenios aciertos plásticos de Klee o Malevich. Fue precisamente en estos confines donde surgieron la mayor parte de las obras realmente significativas y “humanas” de la pintura abstracta que nuestra artista cultiva con especial esmero. Rehuyendo del ornamento y de la simple decoración, cada obra construida por Mati puede erigirse en pura y única, aunque a todas las una un espiritual vínculo contemplativo. No debemos atribuir a estas creaciones un fin predeterminado, sino considerarlas como una intencionada evasión de lo cotidiano.

De todas estas composiciones emanan auténticas “melodías pictóricas” que inquieren su propio ritmo y sugieren una serenidad que las hace inconfundibles, una especie de abstracción lírica de armoniosa y silente música. Cada fragmento, cada mancha, cada objeto se convierten en una sinécdoque, pero también en una metáfora, una especie de repertorio heterogéneo de formas, figuras, colores, partituras, líneas, palabras…, de versos detenidos en el tiempo.

La pintura de Mati Moreno me parece la obra de una poeta, que es el mejor elogio que se puede hacer de cualquier expresión plástica.

José Luis Plaza Chillón. Málaga, marzo de 2012.

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